Hola Benicio. Una pregunta muy simple, ¿qué sientes tú por el Che, qué te trasmite? ¿Qué sientes al ver su cara estampada en la camiseta de algún joven al cruzártelo por la calle? Macalla
Por lo general creo que quien tiene una camiseta del Che entiende por lo menos la esencia del Che. A lo mejor no saben detalles, pero entienden que es una persona que no vendió sus principios, nunca los abandonó. Fue coherente. Creo que todos los que tienen esa camiseta entienden eso.
Benicio del Toro dixit, y esta es la persona que se va a encargar de dar cuerpo al personaje. Efectivamente, él y los de las camisetas comprenden tanto la esencia del Che que lo han convertido en uno de los objetos de marketing más vendidos por el capitalismo internacional. Por lo demás, todo lo que hasta el momento sé de la película anuncia la idealización barata y el romanticismo de siempre. El Che, ese héroe. Salvo que esta gran reconstrucción cinematográfico-histórica con la que vuelve a deleitarnos la cultura popular occidental termine subvirtiendo los esquemas de todo lo que se ha hecho hasta ahora, me temo que Del Toro es un magnífico actor con el ligero problema de que va a interpretar un personaje que nunca existió.
El País (cosas que pasan) publicó una vez un editorial que una servidora hubiera firmado gustosa, y las fuerzas reactivas-progresistas se alzaron de inmediato, indignadas. En política como en Historia, nada más peligroso que el romanticismo y la mistificación.
Hablaba Furet, en esa maravilla que es El pasado de una ilusión, del embrujo universal de octubre, de la fascinación ejercida durante medio siglo por la idea comunista y por la imagen del marxismo-leninismo sobre la intelectualidad occidental. Impermeable a la realidad, esa visión falseada y falsable de lo que fue la URSS ha sobrevivido hasta nuestros días en esa misma juventud de camisetas del Che y chapitas con las siglas CCCP. Tenía razón el francés al observar esa transmisión de generación en generación, aunque tal vez ni él mismo creyó que la magia fuese a ser capaz de seguir viva tanto tiempo:
(...) la Unión Soviética de Lenin se instaló en el puesto de piloto del progreso humano, en el lugar que le conservó, fresco, desde fines del siglo XVIII, la Francia de la Revolución.
No creo que antes de nuestro siglo existan otros ejemplos de este ascenso súbito de una nación en el imaginario colectivo de los hombres, de la situación de país atrasado a la condición de Estado-faro. En cambio, en nuestro siglo existen varios. Después de que las revelaciones de Jrushov empañaron la imagen de la Unión Soviética, la China de Mao la relevó por un momento en ese papel, para no hablar siquiera de la Cuba de Castro. Esta cascada de modelos lejanos no sólo expresa la reducción de la esperanza revolucionaria a lo largo del siglo. Su constancia y su duración, su supervivencia a los desmentidos de la experiencia también revelan su profundidad. Privado de Dios, nuestro tiempo ha divinizado la historia como el advenimiento del hombre libre.
En efecto, pura religión. Y el Che su profeta.
EDIT: Informa Eliahh de la procedencia dudosa de la imagen que enlazo más arriba. Las explicaciones y disculpas pertinentes, aquí. De todas formas, es una amarga realidad darse cuenta de que demasiado a menudo son sólo los sospechosos habituales quienes son capaces de desafiar las verdades establecidas sobre ese icono de pelos largos y boina.